Cómo llegué a ser profe de ELE

Trabajar como profesora de español se me presentó por casualidad (o causalidad). En 2020, durante la pandemia, estaba buscando trabajo y una amiga me recomendó hacer un flyer en el que indicaba que podía ayudar a niños con sus tareas escolares de forma online. La idea era apoyar a los padres en medio de todas las dinámicas que en ese momento se realizaban en casa.

En 2018, cuando llegué a Argentina (soy de Venezuela), trabajé como niñera, así que ya tenía el contacto de tres mamás a quienes les pedí que, por favor, compartieran el flyer con otras personas (¿viste que casi todas las mamás están en algún grupo de WhatsApp?). Bueno, así lo hicieron y, de alguna forma, el flyer llegó a manos de una mamá estadounidense que vivía en Buenos Aires y quería que alguien ayudara a su niña de unos 7 años a leer en español.

Me pareció un desafío porque nunca había enseñado a leer a nadie. Sin embargo, asumí el reto, busqué videos en YouTube de cómo enseñar a leer a niños, cuáles son las primeras letras que se enseñan y empecé a preparar mis clases.

Algo debí haber hecho bien porque, después de un tiempo, la misma mamá me preguntó si le podía enseñar español a su hermana, quien vivía en Los Ángeles, tenía 50 años y no sabía nada del idioma. 

“¿¡Qué?!”. Fue lo primero que pensé. Sí, me gusta la gramática de mi lengua materna, la entiendo, la disfruto, pero no tenía ni idea de cómo enseñarla. Esto me parecía un desafío mucho más grande que enseñar a leer en español, pero necesitaba el trabajo, así que también lo asumí.

Una amiga que ya enseñaba español como lengua extranjera me facilitó algunos materiales. Recordé las primeras clases de cuando aprendí inglés y lo traspasé al español (no digo que esté bien, solo cuento una de las estrategias que apliqué sin tener experiencia). Busqué páginas en la web, videos en YouTube y todo lo que me ayudara en mi nuevo trabajo que no tenía nada que ver (o, al menos, eso pensaba) con mi licenciatura en Comunicación Social.

Nuevamente, algo debí haber hecho bien porque la señora de Los Ángeles me recomendó con su esposo, su hijo y un amigo.

Nunca ayudé a ningún niño en sus tareas escolares durante la pandemia, pero ese flyer me permitió descubrir este mundo de la enseñanza de español como lengua extranjera que hoy día sigo eligiendo porque tiene todo que ver con mi licenciatura en Comunicación Social: estoy enseñando a otra persona a comunicarse y qué mejor que hacerlo en mi lengua materna.

Conoce cómo soy como profe de ELE


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